Hacer el Camino de Santiago es algo muy especial y para muchos supone un gran esfuerzo físico y emocional. Por eso, cuando algunos llegan a la capital gallega y no pueden conseguir la Compostela, el diploma que acredita su peregrinación, se sienten profundamente decepcionados.

Eso es lo que le acaba de ocurrir a David, un coruñés de 55 años que, además, realizó con anterioridad el trámite del código QR en el Monte do Gozo para asegurarse de que tendría su Compostela y aún así se quedó sin su diploma. Asegura que fueron muchos los caminantes a los que les ocurrió lo mismo.

Así, este gallego, muy decepcionado, lamenta lo sucedido, sobre todo, por la imagen que se llevan otros peregrinos nacionales y extranjeros de su tierra. De hecho, afirma que “por primera vez en mis 55 años de vida siento vergüenza de ser gallego y una frustración enorme de ver la imagen que se llevan de nosotros los españoles y extranjeros que nos visitan después de haber recorrido a pie muchos kilómetros y ver que se tienen que ir muchos de ellos a sus casas sin poder llevar su Compostela o certificado oficial de peregrino, porque se ha agotado el número de citas diarias cuatro horas antes del cierre del Centro Internacional de Acogida al Peregrino”, en la rúa Carretas.

Este coruñés considera que no se puede poner como excusa el coronavirus para dejar a tanta gente sin sus certificados. “Si es necesario se abren cinco oficinas del peregrino o se pone una mesa corrida en la calle con gente imprimiendo credenciales hasta las doce de la noche”, reclama. Y es que no comprende cómo se pueden gastar millones de euros en publicidad “para que la gente conozca nuestra maravillosa tierra y luego tratarlos de este modo”, sentencia.

“Me ha pasado a mí y se me caía la cara de vergüenza viendo las caras de la gente que, como yo, se marchaba desilusionada, porque no podía volver al día siguiente. Nos quedamos sin Compostela porque tenemos que volver a nuestro lugar de origen . No se puede dejar a nadie sin Compostela desde cuatro horas antes del cierre de la Oficina”, denuncia David.

Además, añade que durante estos días que “el número de caminantes todavía es muy pequeño y aún así tienen estos problemas y los tratan de este modo. ¿Qué esperan hacer cuando sean varios miles los que lleguen cada día?”, concluye muy enfadado.

Es cierto que de momento las cifras de peregrinos son moderada. Ayer por la mañana llegaron 677, según el dato de la Oficina de Carretas. Una cifra que suele subir durante el fin de semana.

Fuentes del centro de acogida indicaron a este diario que el incidente “debió de ser algo puntual, con los peregrinos que llegan a última hora”, a los cuales “les pedimos disculpas”. Añadieron, que “se están viendo opciones de reforzar el servicio de atención”. Incidieron en el hecho de que “fue algo puntual, porque ayer se entregaron 700 Compostelas, el doble que el lunes y no hubo problema”.

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