Corea del Norte ha vuelto a desafiar al mundo. El país liderado por Kim Jong-un ha probado este fin de semana varios misiles de largo alcance, armas de gran importancia en la estrategia militar y que han estado en desarrollo para maniobras de este tipo durante los dos últimos años.

La agencia KCNA, uno de los medios de comunicación más afín al régimen, notificó el «éxito» logrado por los test realizados el pasado sábado y domingo después de que los proyectiles lanzados volaran durante más de dos horas y alcanzaran sus objetivos situados a unos 1.500 kilómetros de distancia

Este nuevo test armamentístico de Pionyang se producen mientras el diálogo con Estados Unidos permanece estancado.

Sin sanciones por estos lanzamientos

Estos recientes test de Corea del Norte no parece que vayan a tener ningún tipo de sanciones ya que, a diferencia de los misiles balísticos, estos proyectiles de crucero no están sujetos a sanciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, dado que se consideran una amenaza armamentística de menor nivel.

Este test armamentístico ha tenido lugar después de que Pionyang acogiera un desfile militar el pasado jueves para conmemorar el 73 aniversario de la fundación del país.

El temor de Japón

Japón ha sido uno de los primeros países al mostrar este mismo lunes 13 de septiembre su preocupación ante este último test de misiles de largo alcance llevado a cabo por Corea del Norte, ya que consideran que es una «amenaza» a toda la estabilidad del archipiélago, así como el área que la rodea.

El portavoz gubernamental, Katsunobu Kato, ha asegurado que «el Gobierno de Japón siempre vigila con mucha atención los movimientos militares de Corea del Norte, por lo que recopilamos información (sobre ellos) y la analizamos», en declaraciones realizadas a medios nacionales recogidas por la agencia.

 

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