El sector primario tiene una importancia capital en Castilla-La Mancha, hasta el punto de que ocupa al 6,3% de la población y aporta un 4,9% al Producto Interior Bruto. La agricultura, la ganadería y la silvicultura son algunos de los principales motores económicos dentro del conjunto de la comunidad autónoma. Mucho esmero, tesón y dedicación es el que emplean miles de castellano-manchegos cuando practican este oficio por medio de sus agrietadas manos.

A la hora de realizar las labores agrícolas y ganaderas, el tractor es uno de los vehículos más utilizados en la región, tanto en las grandes como en las pequeñas explotaciones. Sin embargo, los tractores no se encuentran exentos de los accidentes que se producen en su ámbito.

Y es que durante la última década cerca del 10% de los accidentes de trabajo que tienen lugar en Castilla-La Mancha se han producido en el sector agrario, ya sea en campos y tierras de cultivo como en explotaciones ganaderas y forestales. En el caso de siniestros mortales hay que destacar las patologías no traumáticas, como infartos y accidentes en circulación durante los desplazamientos en la vía pública. A ello hay que unir, por su gravedad, los accidentes relacionados con la maquinaria agrícola y, de manera específica, con la utilización de tractores.

Este tipo de accidentes se producen tanto dentro de un entorno laboral como fuera del mismo, puesto que una parte muy relevante de los accidentes con tractor afectan a personas que no ejercen una actividad agraria profesional como es el caso de las personas jubiladas, familiares que colaboran en la explotación agraria, personas que tienen a las tareas agrícolas como una segunda actividad o simplemente como un hobby, etc. Y factores como la edad de las personas fallecidas, la utilización de medios obsoletos, la ausencia de supervisión, la falta de profesionalización o la improvisación y el desconocimiento del alcance real de los riesgos, provocan un elevado número de siniestros de fatales consecuencias que se convierten en dramas familiares y sociales.

Se trata de accidentes asociados tradicionalmente al ámbito laboral, cuya prevención y control se espera que venga de dicho entorno, pero que, en realidad, son un problema de índole social que requiere de la concienciación de todos los implicados. Esta circunstancia motiva una cierta desprotección y desatención, pues se conocen las consecuencias, pero no así los antecedentes o las causas que motivan el accidente.

Se trata de una campaña que pretende fomentar el uso seguro del tractor, a través de la concienciación respecto al riesgo de vuelco y a los posibles daños ocasionados por este tipo de accidentes.

Dentro de estos siniestros destacan los que se producen por el vuelco de tractores y, de manera específica, aquellos tractores cuya antigüedad motiva que estas máquinas carezcan de los medios más básicos de protección y que suelen estar presentes en pequeñas explotaciones, muchas de ellas de ámbito familiar o que no tienen un carácter profesional. Y es que, en la mayoría de los casos, este tipo de tractores no cuentan con las estructuras de protección necesarias en caso de vuelco (denominadas ROPS en el argot) ni, en ocasiones, con cinturón de seguridad. Si bien este tipo de medidas de seguridad no evitan que se produzca el accidente (con lo que la posibilidad de vuelco sigue existiendo), sí que está demostrado que el disponer de las estructuras de protección necesarias sirve para minimizar las consecuencias físicas que provoca el accidente, evitando así que el trabajador salga despedido o quede aplastado entre el tractor y el suelo.

La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, preocupada por las necesidades del sector primario, y consciente de la dificultad que supone la incorporación de las medidas de seguridad en tractores muy antiguos, ha puesto en marcha la campaña “Tu vida, sin vuelcos”, dentro del marco de la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo.

Se trata de una campaña que pretende fomentar el uso seguro del tractor, a través de la concienciación respecto al riesgo de vuelco y a los posibles daños ocasionados por este tipo de accidentes. Con este fin, la campaña pone a disposición de la ciudadanía diversos documentos técnicos, videos e, incluso, un simulador de conducción segura de tractor, a través tanto de la página web de Seguridad Laboral de Castilla-La Mancha (https://seguridadlaboral.castillalamancha.es/campanas), como de la web específica de la campaña (https://tuvidasinvuelcos.com/).

Enmarcada en el Acuerdo Estratégico para la Prevención de Riesgos Laborales en Castilla-La Mancha, 2017-2021, esta campaña viene a complementar a otras acciones puestas en marcha por la administración regional como la vigilancia y control del cumplimiento de la normativa en los centros de trabajo, así como las ayudas económicas para la renovación del parque de maquinaria agrícola.

Los incumplimientos preventivos, como las características propias de la actividad agraria, en cuanto a la orografía del terreno, duración de las jornadas, condiciones climatológicas, ejecución de trabajos en solitario, temporalidad, horarios, presencia de trabajadores de otras nacionalidades, etc., motivan que dichos riesgos no estén suficientemente controlados

ACCIDENTES DE TRACTOR EN LA ÚLTIMA DÉCADA

Distintos estudios señalan que, durante la última década, concretamente durante el periodo comprendido entre los años 2010 y 2019, en torno a 50 personas fallecieron en Castilla-La Mancha en accidentes de tractor, de los cuales 32 se produjeron por vuelco de dicho vehículo. De todos ellos, tan solo 6 accidentes tuvieron lugar en el ámbito laboral y solamente uno se debió al vuelco del tractor.

Dentro del entorno laboral, el cumplimiento de la Ley de Prevención de Riesgo Laborales aporta una cierta garantía de seguridad. Incluso la progresiva profesionalización y especialización del sector, a través de la utilización de mejores medios y recursos, también contribuye al control de los riesgos. No obstante, aun así, tanto los incumplimientos preventivos, como las características propias de la actividad agraria, en cuanto a la orografía del terreno, duración de las jornadas, condiciones climatológicas, ejecución de trabajos en solitario, temporalidad, horarios, presencia de trabajadores de otras nacionalidades, etc., motivan que dichos riesgos no estén suficientemente controlados, razón por la que todas las partes implicadas (empresas, administraciones, población trabajadora, interlocutores sociales, etc.), han de continuar implantando medidas y políticas para combatir la siniestralidad.