a la disputa hegemónica que tuvieron los americanos con la extinta Unión Soviética en la época de la Guerra Fría. La llegada de la presidenta de la Cámara de Representantes estadounidense, Nancy Pelosi, a la región de Taiwán, ha causado un enorme enfado en China, que ha comenzado a realizar maniobras militares muy cerca de Taiwán.

Varios tanques chinos han sido observados en una playa cercana a la frontera de Taiwán, donde Nancy Pelosi se ha reunido con la presidenta de la región, Tsai Ing-wen, para garantizarle que Estados Unidos “no abandonará su compromiso” con los taiwaneses, en lo que es una declaración de intenciones hacia las amenazas de China, cada vez más enfurecida por lo que considera una intromisión estadounidense en la región que reclaman desde el año 1949.

Rusia e Irán se han posicionado del lado de China, tildando de “provocador” a Estados Unidos, pero el apoyo a Nancy Pelosi en su propio país está siendo casi unánime, por parte de demócratas y republicanos. De hecho, grandes rivales políticos de Pelosi, como Mike Pompeo, antiguo secretario de Estado de Donald Trump, se ofreció a acompañarla en su viaje y echó en cara al presidente Joe Biden que no apoyara firmemente la visita de Pelosi a la isla.

Estados Unidos se realza frente a China

Consciente de que Rusia está perdiendo toda su influencia por el aislamiento al que se le está sometiendo por la guerra en Ucrania, Estados Unidos se ha centrado ahora en dos cuestiones primordiales: reforzar su presencia militar en las zonas inestables de Oriente Próximo y contrarrestar la amenaza china, más presente que nunca en la frontera con Taiwán, y también decidida a disputarle la hegemonía mundial a Estados Unidos.

La diferencia respecto a la Unión Soviética está basada en que China no tiende a mostrar efusivamente el autoritarismo que impera en su país y logra atraer a grandes cantidades de turistas todos los años, que lo ven como un lugar ideal para vivir si se dan las circunstancias. Esa imagen de país abierto al mundo ha hecho que China sepa cómo conservar su espacio propio y haya escalado hasta convertirse en una de las grandes potencias mundiales más temibles del mundo, haciendo de Rusia un aliado y no un rival como lo fue en su día por la disputa del liderazgo comunista mundial.

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