Castilla-La Mancha ha registrado un nuevo avance en la senda de la estabilidad presupuestaria. Tras cerrar el ejercicio 2024 con un superávit de 76 millones de euros, según datos del Ministerio de Hacienda, este martes el Banco de España ha confirmado que la comunidad autónoma también ha conseguido reducir su ratio de deuda pública, situándola en el 29,1% del Producto Interior Bruto (PIB) regional.
Aunque el volumen total de deuda ha aumentado hasta los 16.656 millones de euros, lo cierto es que el crecimiento del PIB regional ha permitido que, en términos relativos, la carga financiera baje en casi un punto porcentual respecto al año anterior, cuando se situaba en el 30%.
Castilla-La Mancha: entre las regiones más endeudadas, pero con tendencia a la baja
Pese a que sigue siendo la quinta comunidad con mayor volumen de deuda —por detrás de Cataluña, Comunidad Valenciana, Madrid y Andalucía—, Castilla-La Mancha destaca por su compromiso sostenido con la reducción del endeudamiento.
En términos proporcionales, es la cuarta región con más deuda respecto a su PIB, tras Cataluña, Comunidad Valenciana y Murcia. No obstante, el dato más relevante lo aporta la evolución histórica.
Una reducción de 6,3 puntos en una década
El consejero de Hacienda, Juan Alfonso Ruiz Molina, ha puesto el acento en que Castilla-La Mancha es la comunidad autónoma que más ha reducido su deuda en los últimos diez años. En 2015, la ratio se situaba en un elevado 35,4% del PIB, y desde entonces ha bajado en 6,3 puntos, consolidando un comportamiento fiscal responsable y equilibrado.
“Este resultado refleja el esfuerzo de contención y buena gestión financiera que venimos realizando durante toda la legislatura”, ha subrayado el consejero.
La condonación estatal podría rebajar aún más la deuda
A este contexto favorable se suma ahora la posibilidad de que el Gobierno de España condone parte de la deuda autonómica, lo que podría representar un alivio de hasta 5.000 millones de euros para Castilla-La Mancha, según los cálculos que maneja el Ejecutivo regional.
Esta medida, incluida en los planes de reforma de la financiación autonómica, fue apoyada por Ruiz Molina en el último Consejo de Política Fiscal y Financiera, y podría tener un impacto decisivo en los próximos años para aligerar la carga financiera de la región y mejorar su capacidad inversora.
Fortalezas económicas y previsiones optimistas
El descenso de la deuda pública se suma al superávit presupuestario del ejercicio anterior y al buen comportamiento del PIB regional, consolidando un panorama económico positivo para Castilla-La Mancha. Este escenario, además, refuerza la posición de la comunidad ante los retos fiscales del futuro y permite mayor margen para políticas sociales y de desarrollo económico.
El Ejecutivo autonómico espera que esta tendencia se mantenga a lo largo de 2025, con el objetivo de seguir reduciendo progresivamente el endeudamiento sin comprometer la prestación de servicios públicos esenciales.