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El gobierno regional ha anunciado que extenderá el servicio de Transporte Sensible a la Demanda (TSD) en comarcas como la Sierra Baja de Cuenca, la Serranía del Segura y el Señorío de Molina con puesta en marcha prevista entre finales de 2025 y 2026.

Una respuesta a la despoblación y al aislamiento territorial

En una región como la de Castilla‑La Mancha, donde muchos municipios rurales registran densidades muy bajas y distancias largas hasta servicios básicos, la movilidad se había convertido en un freno para la igualdad de oportunidades. Con la extensión del TSD, la administración autonómica pretende ofrecer una alternativa eficaz al coche particular, permitiendo que habitantes de municipios pequeños accedan a salud, educación, comercio y ocio con mayor facilidad. El anuncio fue hecho por la Emiliano García‑Page y el consejero de Fomento durante la presentación oficial del plan.

Ámbitos de la ampliación y plazos concretos

El plan contempla varias zonas piloto que servirán de punta de lanza antes de una implantación más amplia:

  • En la Sierra Baja de Cuenca, municipios como Mira serán atendidos con este modelo “v. 2.0” desde finales de 2025.
  • En la comarca de la Serranía del Segura (provincia de Albacete) se prevé activación para principios de 2026, en localidades como Letur, afectadas por recientes inclemencias climáticas.
  • En la zona del Señorío de Molina (provincia de Guadalajara) se anuncia el despliegue entre finales de 2025 y comienzos de 2026.

La estrategia además prevé que otros servicios ya operativos se actualicen y modernicen para adaptarse a mejores reservas, integración tecnológica y mayor flexibilidad de rutas.

Qué cambia para los vecinos y usuarios

La implantación del transporte a demanda ofrece cambios concretos en la vida cotidiana de los habitantes rurales:

  • Se podrá reservar un viaje mediante app o llamada telefónica en vez de depender de rutas fijas que pocas veces ajustaban a horario de guardias médicas, citas o compras.
  • Los vehículos se desplegarán sólo cuando haya petición, lo que reduce tiempos de espera y evita trayectos vacíos, haciendo el sistema más sostenible y viable económicamente.
  • Personas mayores, con movilidad reducida o sin vehículo propio se verán beneficiadas al tener mayor acceso a municipios de referencia.
  • La reducción de la dependencia del coche propio también contribuye a una menor emisión de CO₂ por desplazamiento y apoya la estrategia regional de territorio verde.

Desafíos que quedan por superar

No obstante, el plan tiene retos por delante:

  • Es esencial garantizar que la reserva del servicio sea sencilla y accesible para todos, con y sin recursos digitales, para evitar que los mayores queden fuera.
  • Las infraestructuras de control, coordinación entre municipios, operadores y la administración regional deben estar bien articuladas para evitar fallos operativos o percepción de inaccesibilidad.
  • Hay que asegurar que la financiación y el modelo de costes se ajusten a largo plazo, garantizando que no se reduzca el servicio con el tiempo.
  • Será clave fomentar la aceptación ciudadana del nuevo modelo, ya que desplazarse al “bus a la carta” implica acostumbrarse a otra dinámica respecto al transporte tradicional.

Por qué es una apuesta estratégica para la región

Para la provincia de Ciudad Real, y en particular para localidades como Puertollano, conectar mejor con las zonas dispersas —o con los núcleos rurales de la sierra o la llanura— puede mejorar el acceso de quienes trabajan, estudian o tienen necesidades sociales que requieren desplazamiento frecuente. El modelo del TSD hace plausible una ruralidad con menos aislamiento y más oportunidades.

Además, el plan se alinea con los objetivos de la ley de medidas frente a la despoblación de Castilla‑La Mancha, que apuesta por servicios públicos adaptados como elemento clave para fijar población y mantener la vida en los pueblos.

Una movilidad más humana, eficiente y actual

El transporte a demanda, bien implementado, transforma la movilidad rural: deja atrás el modelo de “recoger a nadie a una hora cualquiera” y avanza hacia un “te llevo cuando lo necesitas”. Esa lógica rompe con décadas de rutas fijas que muchas veces pasaban vacías y fortalece la cohesión territorial.

Para los ciudadanos, la transición hacia esta nueva movilidad puede hacer que sentirse “lejano” deje de ser sinónimo de estar aislado. Y para los pueblos, representa una señal de que la administración apuesta por ellos, no solo como receptores de servicios, sino como parte activa del futuro regional.

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