Pese a que este año el número de crías ha sido inferior, la tendencia continúa siendo positiva en los últimos díez años.

La población de buitre negro (Aegypius monachus) del Parque Nacional de Cabañeros, en las provincias de Ciudad Real y Toledo, mantiene su proceso de consolidación año tras año, habiéndose alcanzado en la temporada de cría 2020 el dato de 189 pollos volados.

Según han informado a Efe fuentes del Parque Nacional de Cabañeros, el último censo realizado pone de manifiesto “las buenas cifras” de cría de esta especie un año más, pese a que su número ha sido inferior al del año 2019, en el que se batieron todos los récords de jóvenes ejemplares volados, con un total de 215.

En cualquier caso, estas fuentes han señalado que pese a que este año el número de crías ha sido inferior, la tendencia continúa siendo positiva en los últimos díez años.

En este sentido, han explicado que la cifra de 2020 supera la de 2018 en la que se registraron 167 pollos volando, los 187 que se registraron en 2017, los 169 que volaron en 2016 y los 156 que lo hicieron en 2015.

La gráfica y la tendencia sigue siendo al alza en esta colonia de cría de buitre negro, donde el año pasado se registró un éxito de cría que nunca antes se había alcanzado.

Este año el número de parejas que iniciaron el ciclo reproductor fue de 296, las cuales han logrado un éxito reproductor del 0,67 por ciento.

El buitre negro es una rapaz necrófaga que es imprescindible para el buen funcionamiento de los ecosistemas y representan uno de los elementos prioritarios de conservación del Parque Nacional.

Eligen para la nidificación grandes árboles en zonas de pendiente en la parte media o alta de las montañas y alejados de molestias humanas y su éxito reproductor depende, en gran medida, de las condiciones meteorológicas.

Si en el momento de la eclosión del huevo las condiciones meteorológicas son muy desfavorables, un pequeño número de pollos muere por frío o hambre.

La hembra de buitre negro pone un único huevo que incuban entre los dos miembros de la pareja durante 60 días aproximadamente, seguido de un periodo de otros 110 días de desarrollo del pollo en el nido, hasta que por fin vuela a mediados de septiembre, con casi tres metros de punta a punta de ala y unos 9 kilos de peso.

En el conjunto de España, la población del buitre negro se encuentra en una evolución positiva, a pesar de los problemas surgidos con su fuente de alimentación hace unos años.

Según un reciente informe de la organización SEO/BirdLife, este cambio tan positivo seguramente se deba a muchos factores, pero sin duda el esfuerzo realizado para revertir la prohibición que originó la eliminación de cadáveres en el campo ha sido fundamental en la recuperación de la especie.

Según el último censo de buitre negro coordinado por SEO/BirdLife en 2017 en España, la especie se reparte en 43 colonias y 6 parejas aisladas que reúnen 2.548 parejas.

Éstas se extienden por siete comunidades autónomas y catorce provincias y su área de nidificación ya no se encuentra limitada al cuadrante suroccidental de la Península Ibérica y norte de Mallorca, como venía ocurriendo hasta hace muy pocos años, ya que los trabajos de reintroducción de la especie en Cataluña han tenido éxito y existe un nuevo y pequeño núcleo en la provincia de Lleida.