vendimia nocturna es muy diferente que la diurna, como se puede ver en el vídeo de la parte superior. Para empezar, cada uno de los trabajadores tiene que llevar una luz frontal antes de ponerse manos a la obra. Además, generalmente las vendimias manuales están más enfocadas a los vinos de gama media-alta porque ese coste se tiene que amortizar de alguna manera.

Durante su faena solo se ve el brillo lejano de Pamplona por la noche cerrada, las luces de los tractores y las de los vendimiadores. “Lo bueno de trabajar de noche es que no hace calor y se trabaja mejor”, explica uno de los trabajadores.

El principal beneficio de recolectar de noche es controlar mejor la temperatura del fruto, ya que los meses de agosto y septiembre son muy calurosos, y eso puede desencadenar procesos no deseados en la uva. Por tanto, lo que se consigue vendimiando por la noche es que llegue más sana, lo que obliga a estas personas a trabajar toda la noche.

Una vez acabada esta parte del trabajo, la uva va llegando a la bodega, donde se procesa. Los racimos suben por una primera rampa de selección, bajan a la espalilladora, que es donde se van soltando los granos, y después en una segunda mesa de selección es cuando se quedan las pasas o las partes verdes de los racimos que se vayan quedando.

Una vez concluido el proceso de fermentación, que dura unos 15 días, el mosto es trasladado a unas barricas. En esta bodega, y dependiendo del tipo de vino, permanecerá entre 7 y 40 meses.

 

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