El aceite de oliva, un componente vital de la dieta mediterránea, ha experimentado un aumento de precio sin precedentes. El incremento ha sido del 5% en los últimos dos meses, y asombrosamente, del 38.8% en el último año. Este incremento se basa en el Índice de Precios al Consumo (IPC), y la causa principal apunta a la falta de lluvias.

¿Qué está impulsando esta subida?

La sequía ha tenido un impacto significativo en la producción de aceite de oliva, reduciéndola drásticamente a 660,000 toneladas el año pasado, es decir, menos de la mitad comparado con el año anterior. Las expectativas no son alentadoras. Si no llueve este otoño, la producción del próximo año podría ser incluso menor. Y, como es de esperar, si la oferta disminuye y la demanda permanece, los precios continuarán subiendo.

Juan Luis Ávila, representante del sector aceitero de la organización agraria COAG, confía en que este fenómeno es temporal. Según él, una vez que las lluvias regresen, la producción se recuperará.

¿Cuál es el panorama actual de los precios?

El aceite de oliva virgen extra ha alcanzado cotizaciones de hasta 9,40 euros el litro. Para Rafael Sánchez de Puerta, experto del sector de las Cooperativas Agro-alimentarias de España, la preocupación es que los precios, ya en un nivel alto, podrían no tener mucho margen para subir más. Sin embargo, a pesar de estos precios sin precedentes, Ávila insiste en que el aceite de oliva es un producto de consumo limitado y que el aumento en el coste diario para los consumidores es mínimo.

Demanda y Alternativas

Mientras el precio sube, la demanda ha caído. En la primera mitad de 2023, las ventas de aceite de oliva cayeron en un 20,32%, y en comparación con el año anterior, las exportaciones y ventas nacionales han disminuido en un 36%. Por otro lado, otros aceites comestibles han visto una caída de precios del 20,3% y un aumento en las ventas del 1,17% en el mismo período.

Impacto en los Agricultores

A pesar del aumento en los precios, los agricultores no están disfrutando de mayores beneficios. La producción limitada no compensa los altos costos que incurren para producir. Cristóbal Cano, representante del sector olivarero de UPA, destaca la necesidad de aplicar la ley de la cadena alimentaria y de establecer un observatorio de precios que reconozca el trabajo de todos los participantes en la cadena de suministro.

Conclusiones y Perspectivas Futuras

La situación actual exige una reflexión sobre las políticas agrícolas y de agua. Rafael Sánchez sugiere la necesidad de adoptar una “política hídrica” que pueda aumentar el área de riego para los olivos.

La sequía podría ser un indicador del cambio climático, y si este es el caso, se necesita una estrategia a largo plazo para garantizar la sostenibilidad de la producción de aceite de oliva en España. El aceite de oliva no solo es un producto comercial; es un emblema de la cultura culinaria mediterránea y un pilar de la economía agrícola de España.

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