talleres dolor cronico CS Almaden
talleres dolor cronico CS Almaden

El Centro de Salud culmina una iniciativa grupal para mejorar la calidad de vida, la autonomía y la confianza de pacientes con dolor persistente.

Programa pionero contra el dolor crónico en Almadén

El Centro de Salud de Almadén ha concluido la primera edición de su Programa de Afrontamiento Activo del Dolor Crónico, una iniciativa pionera en el centro orientada a mejorar la vida de personas con dolor persistente.

El proyecto ha ofrecido herramientas para aumentar la autonomía, recuperar la confianza en las propias capacidades y afrontar el dolor desde un enfoque basado en la evidencia científica.

La iniciativa forma parte del trabajo desarrollado por la Gerencia de Atención Integrada de Puertollano, dependiente del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha, dentro de un modelo de intervención grupal en Atención Primaria.

Con este programa, Almadén da un paso adelante en una atención sanitaria más innovadora, cercana y centrada en la persona.

Tres meses de intervención grupal

En el caso de Almadén, el programa se ha desarrollado durante tres meses, con un total de 21 sesiones grupales.

La intervención ha incluido 5 sesiones teóricas y 16 sesiones prácticas de ejercicio terapéutico.

Las sesiones teóricas se realizaron con una frecuencia de una sesión semanal, mientras que las prácticas de ejercicio se llevaron a cabo dos veces por semana.

Esta organización ha permitido avanzar de forma progresiva, consolidar aprendizajes y adaptar el ritmo a las necesidades de las participantes.

El programa ha combinado conocimiento, movimiento, acompañamiento profesional y apoyo grupal para mejorar la relación de las pacientes con el dolor.

Dieciocho mujeres participantes

En esta primera edición han participado 18 mujeres, con edades comprendidas entre los 32 y los 68 años.

Todas ellas han compartido un espacio de aprendizaje, apoyo mutuo y superación personal.

El formato grupal ha permitido generar un entorno de confianza, en el que las participantes han podido expresar sus experiencias, dudas y avances.

Este componente colectivo ha sido uno de los aspectos más valorados, al favorecer la identificación entre pacientes que conviven con situaciones similares.

El programa ha demostrado que el acompañamiento entre iguales puede ser una herramienta importante para afrontar el dolor crónico con mayor seguridad.

Entrevista inicial y evaluación

El proceso comienza con una entrevista individual de carácter motivacional.

En ella se conoce la historia de cada paciente, el impacto que el dolor tiene en su vida diaria, sus objetivos personales y su disposición al cambio.

Desde el inicio se realiza también una evaluación mediante cuestionarios validados.

Estas herramientas permiten valorar la percepción del dolor, la discapacidad asociada, el estado emocional y otros aspectos sensitivos relacionados con el dolor crónico.

El objetivo es contar con una visión amplia de cada caso y poder medir la evolución de las participantes a lo largo del tiempo.

Seguimiento a medio y largo plazo

Los cuestionarios se administran al inicio del programa y al finalizar los tres meses de intervención.

Además, está previsto repetir la evaluación a los seis meses y al año, estableciendo un seguimiento a medio y largo plazo.

Este sistema permite conocer el impacto real de la intervención y comprobar si los beneficios se mantienen con el paso del tiempo.

La continuidad en la evaluación resulta fundamental en programas de dolor crónico, donde los cambios suelen requerir constancia, aprendizaje y adaptación progresiva.

El seguimiento permitirá también mejorar futuras ediciones y ajustar el modelo a las necesidades de los pacientes.

Resultados esperanzadores

Los resultados obtenidos hasta el momento son muy esperanzadores.

Tras completar la intervención de tres meses, prácticamente todas las participantes han mejorado sus puntuaciones en los distintos cuestionarios de evaluación.

La evolución favorable se ha reflejado tanto en la percepción del dolor como en la funcionalidad, el bienestar emocional y el afrontamiento de la enfermedad.

Las encuestas de satisfacción realizadas al finalizar el programa muestran también una valoración muy positiva de la experiencia.

Las participantes han destacado especialmente el apoyo del grupo, el aprendizaje adquirido y la recuperación de confianza para volver a realizar actividades que muchas habían abandonado por el dolor.

Comprender mejor el dolor

Las sesiones teóricas han permitido comprender el dolor desde un enfoque biopsicosocial.

Entre los contenidos abordados se encuentran la neurociencia del dolor, la sensibilización del sistema nervioso y la influencia de los pensamientos, las emociones y el estrés en la experiencia dolorosa.

También se ha trabajado la importancia del movimiento, los hábitos de vida saludables, el sueño, la gestión de la energía y distintas estrategias de afrontamiento activo.

El programa busca que las personas con dolor persistente entiendan mejor lo que les ocurre.

Ese conocimiento ayuda a reducir el miedo, mejorar la toma de decisiones y recuperar un papel más activo en el cuidado de la salud.

Ejercicio terapéutico adaptado

Las sesiones prácticas se han centrado en la realización de ejercicio terapéutico adaptado e individualizado.

El trabajo ha incluido fuerza, equilibrio, movilidad, coordinación, resistencia, flexibilidad y conciencia corporal.

También se han incorporado ejercicios de respiración, relajación y control motor.

Estas prácticas han favorecido que cada participante recuperara la confianza en el movimiento y redujera el miedo asociado a la actividad física.

El objetivo no ha sido eliminar completamente el dolor, sino ofrecer recursos para convivir mejor con él, mejorar la funcionalidad y recuperar actividades significativas de la vida diaria.

Atención Primaria en Puertollano y Almadén

De forma paralela, este mismo programa se ha desarrollado también en el Centro de Salud Puertollano I.

En este centro han sido atendidos 32 pacientes con dolor crónico y 12 con fibromialgia en lo que va de 2026.

La implantación en Almadén y Puertollano refuerza este modelo de intervención grupal dentro de la Atención Primaria.

El desarrollo de ambos programas ha sido posible gracias al apoyo de la GAI Puertollano y a la formación específica de las fisioterapeutas Sandra Lozano Jiménez y Elena Gómez Merino.

Ambas profesionales iniciaron este camino tras asistir al II Congreso de Afrontamiento Activo del Dolor Crónico, celebrado en Valladolid.

Un modelo con potencial de continuidad

Sandra Lozano Jiménez y Elena Gómez Merino han continuado ampliando su formación con cursos especializados en educación en dolor, ejercicio terapéutico y estrategias de afrontamiento activo.

Su trabajo incorpora intervenciones respaldadas por la mejor evidencia científica disponible.

Tanto el Centro de Salud de Almadén como el Centro de Salud Puertollano I han apostado por un modelo que promueve el papel activo del paciente y fomenta el autocuidado.

El éxito de participación, los resultados obtenidos y la excelente valoración de las participantes consolidan este programa como una iniciativa con importante potencial de continuidad y expansión.

Con conocimiento adecuado, ejercicio terapéutico y acompañamiento profesional, las personas con dolor crónico pueden mejorar su calidad de vida y recuperar confianza en sus capacidades.

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