juzgado de lo Penal número 34 de Madrid ha absuelto a Ángel Hernández, el hombre que ayudó a morir a su esposa, María José Carrasco, enferma terminal de esclerosis múltiple, en Madrid en 2019, después de que la Fiscalía retirase su acusación tras entrar en vigor la Ley de Eutanasia.

“Al haberse retirado la única acusación personada en las acusaciones, de acuerdo con la doctrina, procede dictar sentencia absolutoria con todos los pronunciamientos favorables”, señala la resolución, que absuelve a Ángel Hernández de un delito de cooperación al suicidio.

Y es que el pasado 25 de junio se hacía realidad uno de los deseos de María José Carrasco, una mujer enferma de esclerosis múltiple en fase terminal: que se legalizase la eutanasia para que personas como ella pudiesen decidir ponerle fin al sufrimiento provocado por enfermedades terminales.

La Ley no llegó a tiempo para María José y su marido tuvo que ayudarla a morir en abril de 2019. Este hecho provocó que Hernández fuese acusado de un “delito de cooperación al suicidio con atenuantes de confesión y parentesco” y se pedían seis meses de cárcel para él.

Dos años después, con la entrada en vigor de la Ley de eutanasia, la fiscalía ha reconocido que el caso de Ángel Hernández y María José Carrasco es perfectamente compatible con la Ley actual y por tanto, después de revisarlo en profundidad, han decidido retirar la acusación porque entienden que “la conducta del señor Hernández no debe ser objeto de reproche penal”.

La Fiscalía iba a pedir indultarle

María José había pedido en numerosas ocasiones, incluso frente a los medios de comunicación, ponerle fin a su vida y después de aceptar que la Ley de eutanasia no llegaría a tiempo antes de que muriese, su marido y ella decidieron grabar un video de su suicidio asistido, para, posteriormente, corroborar que había sido una decisión propia.

Ángel explicó en numerosas ocasiones que él había intentado retrasar la decisión pero, tal y como explica la fiscalía en la nota de prensa difundida, fue “incapaz de poder seguir viendo sufrir a María José y desamparado por la falta de ayudas institucionales y por las peticiones continuadas serias, expresas, y inequívocas de estas” Ángel decidió finalmente ayudarla a morir.