tiene 85 años y sigue con la misma vitalidad y habilidades sobre el agua que cuando empezó a nadar con 15. Entrena a sus nietos y les enseña técnicas de salvamento. Y no es para menos porque, no solo ha sido su pasión toda la vida, sino también su trabajo.
Cruza el río de su ciudad natal varias veces al día y ha rescatado a más de 100 personas durante su trayectoria. Se llama Attia Saeed, es de Siria y se la conoce como la vigilante del río a su paso por la ciudad de Deir ez-Zor.
Enseña a los niños a nadar
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A sus 85 años sigue salvando vidas y, orgullosa, explica que gracias a sus conocimientos sobre salvamento, ha conseguido realizar la técnica de respiración artificial a decenas de personas a lo largo de su vida y que ha salvado de una muerte casi segura a unas 100 personas. » A algunos cuando los sacaba del agua estaban vivos, pero por otros no puede hacer nada», explica la deportista.
El Éufrates es uno de los grandes ríos que pasa por Asia Occidental y fue en ese mismo donde ella aprendió a nadar. Muestra una foto junto a su marido de jóvenes y asegura que aún lo era más cuando descubrió su pasión. «Es algo que me encanta desde que tengo 15 años, solía pasar mucho tiempo en el agua y ya entonces salvaba a los que estaban a punto de ahogarse».
Profesionalmente, nadó grandes distancias y, ahora, hace lo que puede, que es mucho. Sigue vigilando a todo el que puede, especialmente a su familia y enseña a los más pequeños a nadar, incluido sus nietos. El hijo de Attia habla con orgullo de su madre y asegura que la edad no es nada si lo comparamos con su madre: «Estamos orgullos, sigue cruzando el río una o dos veces al día».
