Hospital de Coslada, en la Comunidad de Madrid. Los médicos operaron a la chica de un cáncer, y durante la operación se dejaron un trozo de gasa dentro del cuello de la joven.

En las pruebas posteriores, los sanitarios pensaban que el tumor continuaba creciendo, aunque lo que sucedía realmente era que tenía una inflamación provocada por ese objeto.

La joven víctima de esta negligencia médica, Adriana, cuenta que la oncóloga la llamó hace unos meses para comunicarle que se habían dejado dentro “una esponja hemostática de la primera vez -que la operaron- y que no tenía cáncer”, que el bulto que supuestamente estaban tratando, era en realidad era una esponja.

“Lo he pasado muy mal, con la quimio lo he pasado muy mal”, asegura Adriana, que cuenta que todo eso es “tóxico” y que incluso llegó a perder su trabajo porque no le pudieron renovar: “No me han pedido perdón. Se echan la culpa unos a otros”, asegura la joven de 22 años.