guerra entre Rusia y Ucrania tras la invasión ordenada por Vladímir Putin en febrero de este año sigue alargándose. Este domingo, el nuevo capítulo lo ha protagonizado el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, quien ha acusado de traición al jefe del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), Ivan Bakanov, y a la fiscal general del país, Irina Venediktova, destituyéndolos de su puesto en el acto. Además, ha hecho extensible esta grave acusación a alrededor de 60 miembros de sus departamentos.

Durante una comparecencia pública, Zelenski ha explicado los motivos de la destitución, señalando que en torno 60 miembros del personal de la Oficina del Fiscal General y del Servicio de Seguridad “permanecieron en los territorios ocupados por Rusia y colaboraron con los rusos”, según recoge Europa Press.

En comentarios recogidos por el ‘Kiev Independent’ el mandatario señalaba que “tal conjunto de crímenes contra los cimientos de la seguridad nacional del Estado y las conexiones que se han registrado entre los empleados de las fuerzas de seguridad de Ucrania y los servicios especiales de Rusia plantean preguntas muy serias a los líderes relevantes”.

En cualquier caso, no es la primera vez que el líder ucraniano destituye a cargos de su confianza ante la sospecha de haberle traicionado a él o al país e incluso ha ido más allá. Por ejemplo, mandó la detención del antiguo jefe del SBU para Crimea, Igor Kulinich.

Una guerra que se alarga

Entre acusaciones de traición y el aumento del número de bajas por parte de Ucrania y Rusia, este domingo también se ha conocido un nuevo análisis británico. El Jefe del Estado Mayor de la Defensa de Reino Unido, el almirante Tony Radakin, ha hecho público que Rusia habría perdido aproximadamente el 30% de su “eficacia terrestre de combate”. Según estos cálculos, supondría al menos 50.000 militares heridos o muertos y unos 1.700 carros de combate destruidos. Esta nueva situación se debería a que los contraataques son más precisos y llega más armamento occidental.

No obstante, Radakin ha desmentido una de las hipótesis que más han circulado durante los últimos meses, la de que Putin esté enfermo o vaya a morir envenado. “Creo que los rumores de que Putin no se encuentra bien o que alguien acabará con él no son más que ilusiones”, ha zanjado sobre el tema, dejando clara su opinión de que permanecerá en el poder si todo sigue como hasta ahora.