Hace 7.300 años en la Cueva de Els Trocs en plena prehistoria se practicó este tipo de movimientos altitudinales del ganado

Un nuevo estudio realizado por la Universidad de Valladolid en colaboración con investigadores aragoneses demuestra que la Cueva de Els Trocs, ubicada en San Feliu de Veri (Huesca), fue ocupada por los primeros pastores trashumantes de los que hay registro en Europa, hace 7.300 años.

Publicado en la reputada revista «Plos One» (The Public Library of Science ONE), este estudio compila una enorme muestra de restos ovinos que constituyen la principal evidencia de la presencia de grupos humanos del Neolítico temprano con este tipo de economía especializada. Estudios similares se han realizado en otros yacimientos en el sur de Francia y la Península Ibérica y hasta ahora los resultados exponían que los rebaños permanecían estantes en el mismo lugar siempre.

La cueva de Els Trocs está ubicada a 1.564 metros de altitud en la vertiente sur de los Pirineos Centrales, y los nuevos hallazgos realizados en el yacimiento demuestran que hace más de 7.000 años los antepasados neolíticos ya sustentaban una economía ganadera basada en la movilidad con los rebaños.

Lo revelador de este trabajo es que la trashumancia es una práctica vinculada a la Edad Media, sin embargo ahora tenemos la primera evidencia directa de movimientos con los rebaños, desde el valle del Ebro a los pastos de verano en las zonas montañosas de la Alta Ribagorza oscense, que se fueron practicado desde el año 5.312 a. C. por estos primeros pastores con animales.

«La trashumancia es un fenómeno económico y social que surge en la Edad Media, y ahora hay trabajos en los que quizá dicen que había también en época romana. Pero en la prehistoria es la primera vez que se documenta este fenómeno o la esencia de él. Hemos hecho análisis de isótopos de carbón o de nitrógeno y análisis de varios parásitos, y lo hemos certificado perfectamente», explica Manuel Rojo, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Valladolid, que ha dirigido el estudio junto a José Ignacio Royo, arqueólogo de la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón.

¿Qué nos permiten saber estos hallazgos? «Nos permite decir que el Neolítico, ese periodo en el que se cambia la relación del hombre con la naturaleza basado fundamentalmente en la introducción de la economía de rendimientos diferidos, esto es la agricultura y la ganadería, es un fenómeno que llega a la Península Ibérica muy desarrollado ya», dice Rojo acerca de estos grupos venidos desde el Próximo Oriente que arriban tras una larga travesía que comenzó hace 9.000 o 10.000 años recorriendo todo el continente. Y en «nada» establecieron este tipo de práctica pastoril tan especializada, la trashumancia, apenas solo 300 años después del establecimiento de la domesticación ganadera en la Península.

«Es evidente que los pastos de montaña son más fértiles y mejores, durante verano se agostan en el valle. Y, evidentemente, los ganaderos para rentabilizar su trabajo tienen que buscar alternativas. Y en un momento muy temprano de la introducción de la ganadería, en el Pirineo en la Alta Ribagorza aragonesa ya se produce la trashumancia», continúa el experto, que explica que en el estudio tienen documentados una secuencia de 2.000 años de esta práctica.

«Las ocupaciones son en primavera y verano y, probablemente, no de forma continuada porque la cueva está justo tras el Paso de las Aras. Este paso está a 2.000 metros de altura, que es donde empieza el pasto bueno del Pirineo, y la cueva esta a 1.500 y pico metros. Hay que bajar unos 400 metros para el entorno de pastos de las proximidades de la cueva. Allí estarían, probablemente, en el mes de julio, pero luego irían al Pico Gallinero o se irían a las zonas de los baños de Benasque donde están los pastos de más de 2.000 metros. Los pastores probablemente se resguardarían allí al ir y al volver. Son ocupaciones recurrentes y de corta duración», explica.

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