La COVID-19 y la posibilidad de un nuevo rebrote marca la evolución económica del mundo, según las estimaciones de la OCDE, los ingresos reales por habitante en las economías avanzadas pueden llegar a retroceder para 2021 hasta niveles de 2016 o incluso de 2013 en función de si la recuperación sigue adelante sin sobresaltos o de si en la segunda mitad de 2020 se produce una nueva oleada de contagios de coronavirus.

 

La economía mundial vive su peor recesión desde los años 30 con una caída de la actividad del 6% en 2020 en caso de que no se produzcan nuevas etapas de la pandemia, y del 7,6 % si eso sucediera de aquí a finales de año.

Los países de la moneda única europea en su conjunto sufrirán un recorte de su PIB del 9,1 % en 2020 si se consigue mantener a raya la pandemia, pero en el escenario más desfavorable el bajón sería del 11,5 %. Dentro de ese grupo, destaca la situación particularmente negativa de Italia, Francia y España, que en la hipótesis de un segundo brote podrían sufrir en 2020 una recesión de al menos un 14%.

En un escenario negativo que contemple un rebrote, la OCDE anticipa una caída media de la renta per cápita del 9,5% en 2020, con disminuciones sustanciales en todas las economías, que se situaría en 2021, a pesar de cierta recuperación prevista, al nivel de 2013, mientras que bajo la hipótesis de una recuperación sin nueva ola de contagios, la disminución prevista de los ingresos es menor, aunque en 2021 se situarían en su nivel más bajo desde 2016.

 

En concreto, sin un nuevo brote de la pandemia los ingresos reales por persona en 2021 serán en promedio 1.700 dólares (unos 1.575 euros) inferiores a los de 2019, mientras que el impacto adverso en la renta per cápita alcanzaría los 3.500 dólares (unos 3.240 euros) en 2021. “La crisis arrojará una larga sombra sobre el mundo y las economías de la OCDE”, advierte la institución, que pronostica una subida de la tasa de paro entre los miembros del ‘club de países ricos’ hasta 10% en 2020 desde el 5,4% de 2019 en el supuesto de un rebrote de la enfermedad, con una mínima reducción al 9,9% en 2021.

El escenario sin nuevas oleadas de coronavirus sitúa la tasa de paro en alza hasta el 9,2% este año para reducirse al 8,1% en 2021. “Se prevé que el desempleo mediano de la OCDE este año esté en el nivel más alto durante veinticinco años, y se alivie solo lentamente en 2021”, subraya la institución, señalando que el impacto de la pérdida de empleos probablemente se sentirá con particular intensidad en los trabajadores más jóvenes y entre los trabajadores menos cualificados, con el consiguiente riesgo de que muchas personas queden atrapadas en el desempleo durante un período prolongado.

 

España, una de las economías más castigadas

La economía española será una de las más castigadas de la OCDE por la crisis de la COVID-19, con una caída del producto interior bruto (PIB) del 11,1 % este año, que será del 14,4 % en caso de que hubiera una segunda ola de la enfermedad, la peor caída de todos los países miembros en ese escenario.

En su informe semestral la cifras sí se asemejan a las presentadas este lunes por el Banco de España, que espera un bajón del PIB del 11,6 %. Y se parecen bastante a los hundimientos económicos que la misma OCDE augura para otros tres países europeos que han pasado por una situación epidémica equivalente, con medidas de confinamiento estrictas y durante un largo periodo de tiempo: Italia (-11,3 %), Francia (-11,4 %) y el Reino Unido (-11,5 %).