España es el país del mundo donde se toman más benzodiazepinas. Entre los medicamentos de este tipo más consumidos se encuentran el alprazolam, diazepam, lorazepam y oxazepam.

Al día, por cada 1.000 habitantes, se toman unas 100 dosis de ansiolíticos, sedantes o hipnóticos. Se usan sobre todo para tratar la ansiedad, el estrés o la depresión. El consumo de estos medicamentos debe ser puntual y no debe sobrepasar los tres meses, pasado ese tiempo el riesgo de adicción empieza a multiplicarse.

Salud mental

La encuesta sobre salud mental de los españoles durante la pandemia que publicó en febrero de 2021 el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) revela que el 8,8% de la población española ya tomaba antes de la aparición de la covid-19 algún tipo de medicación para tratarse un problema de salud mental. El 69% aseguraba que había estado con ese tratamiento más de tres meses y el 77% reconocía que lo seguía tomando tiempo después de que se lo prescribieran.

La Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS) evidencia que dos de cada tres casos de trastornos de ansiedad o depresión son atendidos solo por el médico de familia. Varios estudios demuestran que, si estos pacientes recibieran atención psicológica, el 70% dejaría de padecer la enfermedad.

Las largas listas de espera desahucian a miles de personas que necesitan ser atendidas. La realidad es que en el Sistema Nacional de Salud de España hay una ratio de entre 5 y 6 psicólogos clínicos por cada 100.000 habitantes, muy lejos de los 18 que hay en otros países del entorno de la Unión Europea.