El precio de la vivienda en España ha vivido un fuerte aumento desde el estallido de la pandemia de la Covid-19. En concreto, a cierre del segundo semestre, se sitúa un 8,11% por encima de los mínimos alcanzados a partir de febrero, según un informe realizado por la tasadora UVE Valoraciones. A principios de 2020, antes del confinamiento, un piso de 100 metros cuadrados costaba de media 165.000 euros, mientras ahora ha subido hasta los 174.000 euros, un 5,32% más.

Las Islas Baleares, la Comunidad de Madrid y la Comunidad Valenciana registran los mayores aumentos desde sus mínimos, del 12,77%, 12,67% y 11,18%, respectivamente. “Los ámbitos que han sufrido menores bajadas de precios durante la pandemia son también los que muestran una mayor recuperación de los precios”, señala UVE. Las comunidades antes mencionadas no retrocedieron más del 4%, durante el confinamiento.

Otro de los fenómenos clave en el mercado de la vivienda son el número de compraventas. “La evolución del número de transacciones es un predictor de la evolución de los precios”, apunta la tasadora. En este parámetro es donde surgen las mayores incógnitas.

Madrid y Barcelona no han experimentado un boom de ventas de viviendas, aunque la capital ha registrado un aumento del número de transacciones mayor que la Ciudad Condal, como sí lo han vivido otras localidades más turísticas. Mientras en las dos grandes ciudades españolas los aumentos de compraventas son del 13,83% y del 17,52%, hay provincias que están demostrando mayor dinamismo: Santa Cruz de Tenerife (46,85%), Alicante (43,98%) o Málaga (43,71%). La media nacional del aumento de compraventas está en el 21,09%, comparando el primer semestre de 2022 y el segundo del 2021 con los primeros seis meses de 2021 y los seis últimos de 2020.

En los mercados financieros, cuando una acción sube de precio sin que haya una gran compraventa de acciones, hay altas probabilidades de que a posteriori se desate una gran caída. El presidente de UVE prefiere no comparar el mercado de la vivienda con el de los mercados financieros porque piensa que “el primero tiene un componente de largo plazo que el segundo no” y descarta que esto pueda ocurrir de forma repentina en el caso del mercado residencial. En un informe publicado en septiembre por la misma entidad, sí contemplaban una estabilización de los precios y una caída máxima del 3,45% este año; aunque colocaban una caída superior al 10% como improbable.