el próximo 20 de septiembre, cuando ya habrán pasado nueve años desde el fatal accidente.

Las únicas dos personas imputadas en este caso son el maquinista, Francisco Garzón, y Andrés Cortabitarte, antiguo director de seguridad de Adif, que ejercía dicho cargo cuando tuvo lugar el accidente. En el juicio, comparecerán medio millar de testigos y casi 200 peritos que expondrán las cuestiones técnicas para comprender lo que ocurrió aquel 24 de julio de 2013.

Por ahora, lo único que se sabe es que el procedimiento civil se iniciará este año, y que el juicio terminará, a más tardar, en mayo de 2023, cuando falten tan solo tres meses para que se cumpla una década del accidente. Los primeros en declarar serán los dos imputados, y posteriormente, la justicia pasará a interrogar a los más de 500 testigos que se tendrán en cuenta.

Causas todavía sin especificar

A pesar de que se ha especulado durante años con el motivo que indujo al accidente, siempre ha habido una teoría inicial, que era un exceso de velocidad, el cual provocó el accidente. Sin embargo, otras causas, como una inadecuada señalización, un mal estado de las vías, o posibles fallos mecánicos en el tren, también podrían ser causas que lo provocaran.

Todo ello deberá aclararse en el juicio que arrancará el próximo 20 de septiembre, y en el cual los peritos jugarán un papel fundamental para explicar las circunstancias que llevaron al descarrilamiento del Alvia. Pese a ello, el hecho de que haya solamente dos imputados deja muchas incógnitas que habrán de resolverse en los próximos meses, cuando comiencen las declaraciones.

Está considerado uno de los peores accidentes ferroviarios en la historia de España y de Europa. En el Congreso, se llegó a pedir en el año 2016 una comisión de investigación que finalmente comenzó a realizarse dos años más tarde, y donde fue a declarar el propio maquinista. Sin embargo, la convocatoria de elecciones para abril de 2019 terminaron con dicha comisión, que nunca llegó a reanudarse en el hemiciclo.

 

VOLVER A PORTADA