No hay vuelta atrás. El Gobierno está decidido a elevar de forma notable las cuotas de los autónomos. Más allá de la reforma que hará pagar algo menos a los autónomos que menos cobran y bastante más a los que más ganan, a partir de 2026 irán subiendo de forma gradual con revisiones cada tres años hasta que haya una equiparación entre autónomos y asalariados total en 2032. De esta manera el Gobierno espera recaudar en ese momento al menos el 0,5% del PIB cada año, unos 6.500 millones de euros.

El objetivo, que han compartido los responsables del Ministerio de Inclusión y Seguridad Social con los parlamentarios europeos, es igualar el tratamiento de las cotizaciones de los autónomos a las de los asalariados, algo que más adelante también hará elevar las prestaciones, dicen.

Esta información ha sido remitida por las autoridades españolas a los técnicos de la Comisión Europea que estudian los desembolsos de los fondos europeos y que están ligados al cumplimiento de hitos que, en este caso, tienen que ver con las previsiones de ingresos y prestaciones en materia de autónomos.

Justificación

Desde el Ejecutivo justifican esta decisión señalando que, por un lado, recibió el visto bueno por unanimidad del Pacto de Toledo, y, en segundo lugar, porque consideraban un “agujero” que el 80% de los autónomos escogieran la base mínima de cotización hasta que se acercaban a la edad de jubilación, momento en el que aumentaban la contribución para mejorar la prestación. Para la Administración, esto era un “agujero” que mermaba las cuentas públicas. Además, considera que de esta manera se acaba con una “discriminación” entre los autónomos y los asalariados.

Lo cierto es que se añadirán nuevas dificultades y costes para el desarrollo de trabajo autónomo en nuestro país. Sin embargo, para el Gobierno esto significa la corrección “de la distorsión generada por la facultad de elección de la base de cotización que supone una merma de recursos para el sistema y un nivel más bajo de acción protectora para los autónomos”.