28 millones de mascotas, de las cuales, más de la mitad, son perros. Es cierto, que ante una situación de mucho calor, tenemos muy claro qué hacer con una persona, pero a la hora de lidiar con un golpe de calor en un perro, probablemente nos encontremos ante una situación de estrés sin saber por dónde empezar.

Según los expertos de Happets, una marca de comida para perros, los dueños perrunos deberán de tener en cuenta que la alimentación es uno de los factores a adoptar en esta época del año según las características de cada perro. Dentro de este parámetro entra la actividad física, el tamaño o la cantidad que suele comer al día, por lo que habrá que adaptarse a su manera de vivir.

La veterinaria de Ferofu, Alejandra Garcés, aparte de relacionar el estilo de vida de cada uno de los animales con las cantidades de comida diarias, recomienda mojarles con un poco de agua antes de salir a pasear. Además, asegura que es normal que a los perros se les cierre el apetito en épocas de calor, pues, “como los seres humanos, no necesitan tanta alimentación para mantenerse calientes como en invierno”.

Los perros que realicen actividad física, a diferencia de los que son más sedentarios, necesitan más energía para poder realizar dicho ejercicio. No obstante, habrá que tener en cuenta que el agua, aparte de la comida, siempre será un factor muy importante a la hora de lidiar con tu mascota en días de calor, pues cuando hablamos de nutrición, “solemos olvidarnos del agua, que es lo más importante”, según apunta la veterinaria, Xenia Tarán.

En la misma línea, Tarán recomienda que “el 10% de las calorías diarias de las que se alimente el perro sean opciones saludables como sandía, melón o manzana”. De esta forma, Tarán aconseja acudir a expertos para poder saber las cantidades que engulle la mascota. Incluso se puede realzar un estudio de su alimentación de acuerdo con sus características físicas.

Cómo saber si tu perro está deshidratado

El primer indicio que mostrará que el perro tiene calor es, al igual que los seres humanos, una sensación de cansancio y agotamiento. Además, esta será mucho más notable en aquellos perros que sean muy activos. No obstante, no observaremos pruebas de sudor, pues los caninos únicamente sudan por las almohadillas de las patas.

Debemos de ser conscientes de que el perro está a nuestro cargo, y según apunta Alejandra Garcés, “el perro no es consciente del calor que hace hasta que no tiene que hacer esfuerzos excesivos”. Por ello, las recomendaciones que dan ambas expertas, es evitar sacar a nuestras mascotas en las horas calurosas del día y no someterles a excesiva actividad física.

Además, es normal que cuando estén cansados saquen la lengua y comiencen a jadear, por lo que según Alejandra Garcés, “escucharemos sonidos de ronqueo”. Algo a tener en cuenta es que si lo hacen rápidamente y con la boca abierta puede ser una señal de la que habrá que preocuparse. Otro claro indicio de que la temperatura corporal del perro es muy elevada, es si al tocar la nariz de la mascota no presenta su textura húmeda habitual, al igual que si no tiene un tejido mucoso en las encías de la boca y por el contrario es brillante.

Xenia Tarán advierte que si la piel del perro pierde elasticidad a la hora de levantar su pellejo, será una prueba de que el perro está entrando en proceso de deshidratación. ¿Cómo saberlo? Habrá que “hacer la prueba en condiciones normales para saber el resultado en una situación habitual”, añade.

Qué hacer con tu perro en días de calor

Lo más importante será detectarlo de forma rápida y ponerle una solución cuanto antes. Una acción, que tendría que ser inmediata, es tratar de darle agua y echársela por el cuerpo, aunque Tarán asegura que si el perro se encuentra muy mal, no querrá ni beber, por lo que habría que acudir a un experto.

Es importante que la mascota no tenga calor, que esté en un lugar fresco y, al ser posible, con aire acondicionado. En el proceso de aliviar la deshidratación, habrá que ir controlando la temperatura corporal del animal, pues cuando llegue a los 39 grados, tendrá que parar, ya que “puede hacer el efecto contrario y que llegue a convertirse en una hipotermia”, apunta Tarán. De esta forma, según Alejandra Garcés, a la hora de vigilar la temperatura del animal, “habrá que hacerlo paulatinamente”.

Por ello, es probable que la primera reacción del dueño sea meterle en una piscina, o en un lugar donde pueda sumergirse en el agua, para volver a recuperar su temperatura habitual, pero Garcés apunta que puede ser “contraproducente”, por lo que habrá que hacerlo “poco a poco”.

En caso de que los dueños se vayan de vacaciones y decidan llevarse al perro, Tarán recomienda tener “localizado el hospital veterinario más cercano al lugar de estancia, por si ocurre alguna emergencia y así, poder contactar al centro.”