es el rascacielos más alto de Corea del Sur y el quinto del mundo. A sus 123 plantas se puede subir cómodamente o animarse a llegar a su techo utilizando las piernas y a un ritmo algo más elevado. Se trata de un maratón vertical, 800 corredores participaron en una edición que volvía tras el confinamiento por la pandemia.

Los centenares de participantes no corrieron solos, al paso por cada planta los corredores recibían ánimos de los allí presentes para poder superar con menos problemas los 2.917 escalones hasta la línea de meta. Aunque no se trataba de ganar, la prueba estaba destinada a un fin benéfico: ayudar a niños con discapacidad.

“Estoy muy contenta de poder participar en este significativo evento, todos juntos después del coronavirus, y muy feliz de terminar el recorrido en uno de los principales rascacielos del mundo“, dice Lee You-Jin, una de las participantes, de 30 años. “Me siento renovado al correr todos juntos. Hasta ahora he salido a correr solo”, explicaba un participante de 67 años.

Se creó en 2017

Esta maratón se puso en marcha en 2017 y se suspendió los últimos dos años por el coronavirus. Hay varias asociaciones de este tipo de carreras, algunas forman parte de un circuito oficial llamado el Vertical World Circuit, entre los que se encuentran edificios tan altos como el One World Trade Center en Nueva York o la torre de Sidney.

Eso sí, llegar con aliento hasta el final ya era un motivo de orgullo y los 800 participantes se pusieron al límite con premio final.