barrio zombie de Filadelfia, en Estados Unidos, llamado Kensington. Decenas de personas son adictas a los opioides, que afecta a todas las clases sociales. Comenzó hace años con el abuso de las recetas y más tarde con los opiáceos sintéticos.

Se le considera una crisis sanitaria en Estados Unidos. Unas 300 personas mueren al día por sobredosis. Las dosis se compran por apenas cinco dólares.

Hay personas que ofrecen kits contra la sobredosis, personas que tuvieron familiares que fallecieron en este barrio. “Todos los que estamos por aquí somos adictos”, dice una persona.

Extendido por el país

Se trata de un drama que ya se ha extendido por todo el país, incluidas las zonas rurales y que se ha agravado con el coronavirus. La gente de la zona confiesa que casa día hay más gente que “viene aquí y ya no vuelve jamás a su casa”.

El abuso de los opioides se ha disparado en las últimas dos décadas en el país. El 80% de las muertes es por este tipo de droga. Su adicción los ha llevado a vivir en las calles con casas improvisadas de cartón o con casas de campaña.

El fentanilo es uno de los opioides que más se consumen en la zona. Se trata de uno de los más potentes, que es más fuerte que la morfina. Muchas dosis pueden provocar una sobredosis mortal.

 

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