El pulpo a la brasa es una de esas recetas fáciles y resultonas, perfectas para asegurar un buen resultado cuando tenemos invitados. Es muy fácil de preparar y, siguiendo los sencillos pasos que indicamos a continuación, siempre sale bien. Además, como para cocinarlo a la brasa tenemos que partir de un pulpo cocido, podemos tenerlo ya cocido con antelación y guardado en la nevera para darle el punto a la brasa justo antes de la comida. Así, podremos disfrutar tranquilamente del aperitivo con nuestros invitados.

La única dificultad que puede presentar la preparación de este plato es acertar con el punto de cocción del pulpo. Entonces, ¿cuánto tiempo hay que cocer el pulpo? No existe una única respuesta a esta pregunta ya que el tiempo de cocción varía mucho según el tamaño del pulpo y el tipo de agua utilizada. El mejor truco para asegurar un buen resultado es ir comprobando el punto de cocción a medida que este se va cociendo. Así, a partir del minuto 30 de cocción, momento en el cual algunos pulpos ya podrían estar listos, debemos pinchar con un tenedor la parte superior de una de las patas. Si notamos la pata dura y nos cuesta pincharla con un tenedor, debemos dejar cocer el pulpo más tiempo, sin miedo, ya que no se pasará de un minuto para otro como ocurre con el arroz. En cuanto notemos tierna la parte superior de la pata, con tan solo una ligera resistencia al pincharla con un tenedor, el pulpo ya estaría en su punto. En este momento, lo apartamos del fuego y lo dejamos en reposo 20 minutos más dentro de la olla tapada, tras los cuales ya tendríamos nuestro pulpo cocido listo para preparar a la brasa.

Como en la preparación de este plato el pulpo ya está cocinado, la única finalidad de la brasa es marcar el pulpo para lograr un punto extra de sabor y textura el cual puede conseguirse con una sartén a fuego alto, una parrilla, unas brasas o incluso una barbacoa.

Para acompañar el pulpo a la brasa, en esta receta proponemos un puré de boniato preparado en aceite de oliva virgen extra infusionado con hierbas aromáticas, el cual aporta color y sabor al plato. Si no tuviésemos boniato o no estuviera de temporada, podríamos preparar el pulpo a la brasa con parmentier de patata, con pimientos asados o simplemente con patatas. Resultará delicioso con cualquiera de estos acompañamientos.

Información de la receta

  • Tiempo de preparación: 20 minutos
  • Tiempo de cocción: 40 minutos y 20 minutos más de reposo en la olla
  • Tiempo total: 1 hora y 20 minutos
  • Raciones: 6
  • Categoría: plato principal
  • Tipo de cocina: internacional
  • Calorías: 109 kcal por cada 100 g

Ingredientes del pulpo a la brasa para 6 personas

  • 1 pulpo de aproximadamente 1,5 kg
  • 2 boniatos
  • 1 cebolla
  • 50 ml de brandy
  • 50 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 15 g de jengibre fresco rallado
  • 5 g de hierbas provenzales (o cualquier otra mezcla de hierbas)
  • 3 ramitas de romero
  • Sal
  • Pimienta negra molida
  • Sal en escamas
Ingredientes del pulpo a la brasa

Cómo hacer el pulpo a la brasa

Para preparar el pulpo a la brasa tenemos que cocerlo previamente así que, el primer paso de esta receta será cocer el pulpo con un proceso similar al de la receta del pulpo á feira. Para que el pulpo cocido quede lo suficientemente tierno, debemos partir de un pulpo previamente congelado ya que, durante la congelación, se rompen las fibras de la carne haciendo que el resultado al cocinarlo sea más tierno. Podemos comprar directamente el pulpo congelado o bien comprarlo fresco, limpiarlo y mantenerlo congelado durante una semana aproximadamente. En cualquiera de los dos casos, la noche anterior a la preparación de esta receta, dejaremos descongelar el pulpo en la nevera. Una vez descongelado, lo lavamos bien bajo el grifo de agua fría.

Procedemos a la cocción del pulpo. Para ello ponemos a hervir agua suficiente para cubrir el pulpo, en una olla amplia, a la que añadimos también el brandy y la cebolla cortada por la mitad. Cuando el agua esté hirviendo, “asustamos” el pulpo, que quiere decir que, en lugar de meterlo directamente en el agua hirviendo, lo cogemos de la cabeza y lo metemos y lo sacamos 3 veces seguidas antes de dejarlo definitivamente en el agua. Con esta operación conseguiremos que la piel del pulpo no se desprenda durante la cocción.

Asustando el pulpo

Tras haber “asustado” el pulpo, lo introducimos en la olla definitivamente y lo dejamos cocer a fuego medio durante 40 minutos aproximadamente. El tiempo de cocción va a variar mucho en función del tamaño del pulpo y del agua utilizada, así que, a partir de los 30 minutos debemos ir comprobando el punto de cocción pinchando con un tenedor el extremo superior de una de sus patas; debemos notar la carne tierna con una ligera resistencia. Si es el caso el pulpo estaría listo. En caso contrario, dejaríamos cocer el pulpo más tiempo hasta notar esa consistencia. Una vez lo tenemos listo, apartamos la olla del fuego, la tapamos y dejamos reposar el pulpo en ella durante 20 minutos.

Cociendo el pulpo

Mientras el pulpo reposa, preparamos el puré de boniato. Para ello, podríamos asar los boniatos en el horno, sin embargo, en esta ocasión vamos a cocinarlos a fuego lento en un aceite infusionado con hierbas aromáticas. Para ello, ponemos el aceite en una olla a fuego medio-bajo y añadimos la mezcla de hierbas provenzales y las ramitas de romero. Mientras tanto cortamos los boniatos en dados y rallamos el jengibre.

Infusionar aceite de oliva

Cuando el aceite esté caliente, añadimos los dados de boniato y el jengibre rallado al aceite, salpimentamos y mezclamos bien el conjunto. Dejamos cocinar a fuego lento hasta que el boniato pueda deshacerse fácilmente con un tenedor.

Cocinar boniato en aceite
Boniato cocinado

Cuando el boniato esté cocinado, lo pasamos a un plato escurriendo bien el aceite sobrante. Reservamos el aceite infusionado. A continuación, aplastamos el boniato con un tenedor hasta obtener una textura de puré. Reservamos.

Escurrir el boniato
Aplastar el boniato para puré

Retiramos el pulpo del agua de cocción. Separamos todas sus patas de la cabeza con ayuda de unas tijeras y las dejamos enteras. La cabeza no la usaremos, así que podemos reservarla para otra preparación, como por ejemplo un revuelto o unas croquetas.

Ponemos una parrilla o sartén al fuego, si es de hierro fundido mucho mejor, la engrasamos y añadimos las patas del pulpo. Dejamos que se cocinen a la brasa, girándolas cuando sea necesario, hasta que toda su superficie quede ligeramente tostada.

Preparar el pulpo a la brasa

Montamos cada plato con una o dos patas de pulpo a la brasa y, como guarnición, añadimos el puré de boniato. Aliñamos el pulpo con un poco de aceite infusionado que habíamos reservado, añadimos unas escamas de sal y ¡ya tenemos listo este vistoso y delicioso plato!

Pulpo a la brasa con puré de boniato

Resumen fácil de preparación

  1. Partir de un pulpo congelado. Descongelar desde la noche anterior. Lavar
  2. Poner agua a hervir con el brandy y la cebolla partida, y “asustar” el pulpo (meterlo y sacarlo 3 veces seguidas en el agua hirviendo)
  3. Dejar el pulpo cocer durante aproximadamente 40 minutos, hasta que al pinchar la parte superior de una de sus patas se note tierno
  4. Apartar la olla del fuego, taparla y dejar reposar el pulpo en ella 20 minutos
  5. Preparar el puré de boniato: poner el aceite con las hierbas aromáticas a fuego medio-bajo, cuando esté caliente añadir el boniato cortado a dados y el jengibre rallado
  6. Cocinar el boniato hasta que pueda deshacerse fácilmente. Escurrir el aceite y reservar. Aplastar el boniato hasta formar el puré
  7. Separar las patas del pulpo, de la cabeza, con unas tijeras y dejar enteras
  8. Poner una parrilla o sartén al fuego, engrasar y añadir las patas del pulpo. Cocinar por toda su superficie
  9. Montar cada plato con una o dos patas de pulpo regadas con un poco del aceite infusionado reservado, y unas escamas de sal. Acompañar con el puré de boniato como guarnición